Crítica

Esta crítica contiene spoilers.

Ps. La crítica no es mia.
Después de hablar de este fenómeno, que creo que es importante para entender el impactoque ha tenido, hablaremos de la propia serie en sí.
Situamos la historia en un contexto bastante caótico, y aquí comienza el primer problema de ésta segunda temporada, y es que como serie en sí, como que no funciona. Es completamente transitoria e incomprensible si la aislas de la primera. Y aquí llega el segundo navajazo, y es que fuesen 12 capítulos da aún más esta impresión, de forma que parece que la historia está flotando en el limbo. Pero bueno, sin más dilación presentamos la primera incógnita: las murallas. ¿El gobierno, la Iglesia, sabía que dentro de las murallas había titanes? ¿cómo?, y comienza en lo que se centrarán los arcos posteriores a lo que se ha mostrado en los 12 capítulos. A continuación empieza el verdadero meollo del asunto en esta temporada, y es que han entrado titanes en la muralla Rose. Las tropas se despliegan y dan lugar a la cacería de titanes (bueno, al intento), y a cerrar el agujero de la misma, con las consecuentes sorpresas y giros.
Una de las cosas que más me gustan de Shingeki no Kyojin es el rollo macabro que se trae entre manos, digamos que es el Juego de Tronos del anime. Muy épico, sueños rotos y una crueldad que es difícil de asimilar. Y creo que nada describe eso mejor que la escena del castillo en la que el soldado sólo quería beber antes de morir. Duro, muy duro. Aquí no te encariñas con nadie porque bien sabes que la mitad, si eso, van a acabar vivos. En esta segunda temporada creo que éste aspecto se ha potenciado incluso más que en la primera, cosa que me ha gustado. La trama tiene sus momentos inesperados, sus giros, y creo que consiguen introducirte muy bien justo lo que quieren que pienses y sientas. Porque oye, al Titán Bestia me entraron ganas de apalearlo con lo que tuviese a mano por el miedo/grima que sentí, y cuando habló, el sentimiento fue de completo “no sé que es, no lo entiendo, me da igual, me da miedo, mátalo” exactamente en ese orden. Por no hablar de lo inconsistente y por ello extrañamente real de la situación de Bertholdt y Reiner. 
De los personajes, poco se puede decir de ellos desde la anterior temporada, con excepción de Ymir, por supuesto, así como de Reiner y Bertholdt. Sus motivaciones van quedando más que claras, especialmente en el caso de Ymir, de forma que sientes empatía y simpatía completa por ellos y no odio, como quizá deberías. El resto de los personajes, con quizá la excepción de Sasha, a la que conoces un poco más, se mantienen en su línea habitual. Las quejas que principalmente he escuchado acerca de ésto son dos. La primera es cómo invirtieron el orden en la historia de Ymir, cosa que puedo entender si piensas que son sólo 12 capítulos por los que llevas esperando 4 años, pero sinceramente creo que está mejor en el anime, se conoce más al personaje y se consigue entenderla mucho mejor en un lapso de tiempo mucho más pequeño pero a la vez mejor contextualizado que en el manga. Lo segundo es Eren, al que parece que muchos espectadores no aguantan. Puedo llegar a entenderlo, pero precisamente Eren es el punto pasional de la serie, el más humano, por paradójico que parezca, y sin él y sus continuas rabietas la serie no funciona, de ninguna de las maneras.
La animación se ha mantenido bien en los primeros capítulos, pero se han permitido algunas licencias que los amantes del 2D cuestionamos, como es el caso del Titán Colosal y su horripilante 3D. Si lo vas a hacer, hazlo bien, y no como si fuese un bug de un videojuego, por favor. Por otra parte, hay cada fondo, aunque esto también pasaba en la primera temporada, que tela marinera. Pero hemos sido bendecidos por algunas de las escenas más icónicas de la serie, como la sonrisa de loco de Erwin o la fantástica mirada asesina de Mikasa que ya apareció en la primera temporada.






En cuanto a la música, ahí se mantiene, con un muy buen opening, que ya va siendo tradición, una canción que te pone los pelos de punta, y un ending que sinceramente, revela mucho del manga, y con el que se podrían hacer varias tesis respecto a iconografía, los que hayan leído el manga entenderán ésto de forma especial. Me gusta mucho el hecho de que la serie vaya dejando miguitas a los espectadores que luego podrán recoger de manera que todo encaje. Un ejemplo, del cual igual muchos no se han dado cuenta es de quién es la mujer del pasado de Ymir, y si es así, ¿a quién se parece en uno de los OVAs?
Resumiendo, no sé si la serie conseguirá mantener el nivel de la primera temporada, no sólo respecto a calidad, sino también a la ilusión y a las masas que mueve. Y es que las siguientes sagas del manga las encuentro difíciles de adaptar, a pesar de lo increíbles que son. Pasar un formato a otro manteniendo el alma de la serie no es nada fácil. Aun con todo, creo que esta serie, que ha sido más un arco conductor que otra cosa, ha estado al nivel adecuado, y que si la siguiente temporada se saca a tiempo y con un número considerable de capítulos, los fallos de la misma pasarán completamente desapercibidos.
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